Me temo mucho, gente, que esto no es el fin en un blog, pero sí aquí.
Me muevo a Entre pitos y flautas, un lugar donde probablemente me podré mover mejor que aquí, porque charlaré de lo que quiero y podré decirlo todo sin que me entre el miedo.
Pues nos vemos ahí ^^ (e id comunicando el cambio).
Atentamente,
Misvan.
19 agosto 2009
25 junio 2009
Después del adiós
(Relato)
(Falta la imagen. Ya la colgaré)
(Falta la imagen. Ya la colgaré)
Después del adiós
L5 - Dirección: Horta - Sagrada Familia
Odias las escaleras mecánicas, y yo te diré el porqué.
Cuando sales de esa estación abarrotada de la línea 5, cuando esperas a la larga cola que hay delante de ti, te entra una angustia en el pecho. Ves las escaleras, grises, tan altas, con sus dientes de hierro que nadie parece advertir. Te encoges más, intentas ocultar tus sandalias de goma, tragas saliva. No quieres subir.
Porque piensas que las escaleras son la vida, y unas mecánicas podrían convertirse en una vida acelerada.
No lo aguantas.
Acaricias la baranda de hierro, te hinchas de valor y subes las escaleras, mirando hacia la derecha, mirando las últimas obras teatrales, una cantante perdiendo su dignidad enseñando una botella de aceite de marca blanca -cosas de la crisis- y un anuncio para entrar al Institut del Teatre, donde está uno de tus amigos más queridos. No lo niegues.
Yo lo sé, tú lo sabes. Y no es tan difícil de admitir.
Cuando te encuentras justo al lado del mural, respiras hondo, y deseas ir hacia la línea 2 para acabar con la tortura. No son las escaleras mecánicas lo que acongoja hoy.
—Todo seguirá adelante.
La cafetería huele a café, horchata y granizados. Afuera, una pandilla de adolescentes empieza a tirar los primeros petardos del año, asustando genuinamente a cualquiera que pase por su lado.
Remueves el cubano sin fijarte apenas, volteando la bola de helado de chocolate que flota misteriosamente. Al fondo, la Sagrada Familia parece jugar con las luces del sol que empieza a caer.
—Venderemos su casa. Al fin y al cabo, está en un buen lugar. Todo ya está bien.
Grítale. Grítale que se equivoca.
Reprime las ganas de llorar. Esta no es una de esas escenas melodramáticas que tanto te encantan, en esas obras trágicas en las que al final todo el mundo muere. Es la vida real, querida, y aquí desearías morir, pero aún no...
Querías lo más sencillo. A tu hermano le han entrado ganas de vomitar al ver toda la maldita parafernalia. La mujer, sonriente, sentada en una de las sillas donde ella se sentaba, te ha hecho sentir tanta repulsa que has tenido ganas de matarla, no importaba cómo. Odias todos esos trabajos lúgubres, todos esos «pasará a mejor vida».
¿Y usted qué sabe?
—Cecilia, ¿ya puedo ir a Collserola?
—No —contestas secamente a tu interlocutora; no has encontrado otra manera de expresar tu desolación—. Todavía tenemos que ir a Sancho de Ávila a hacer algunas gestiones. Ya te llamaré.
—De acuerdo.
Tu amiga pasa a describir lo que le pasó con su hijo de cinco años el otro día, cuando le soltó aquella verdad. En el fondo está preocupada por ti. ¿Has hecho algo productivo hoy? No mucho, te admites, y sientes unas ganas de darte de baja por unos días y estar estirada en tu cama de matrimonio, dejando pasar el tiempo y las lágrimas.
No quieres subir hasta allá arriba. Odias tener que escoger las flores, las canciones que tocarán con violín, el atuendo que llevará. Odias los ataúdes. Querrás hacer volar sus cenizas por las montañas de tu infancia.
Quieres ponerte de luto, como en los viejos tiempos, cuando ella se quedó viuda y os tenía a ti y a tu hermano, un par de críos que todavía se comían los mocos. Pero te mirarán de arriba abajo ahora y te llamarán gótica, y por eso la única señal será tu cara demacrada y tus zapatos de ejecutiva agresiva.
Cecilia, te das lástima.
Te das lástima.
Das lástima.
Lástima.
Odias las escaleras mecánicas, y yo te diré el porqué.
Cuando sales de esa estación abarrotada de la línea 5, cuando esperas a la larga cola que hay delante de ti, te entra una angustia en el pecho. Ves las escaleras, grises, tan altas, con sus dientes de hierro que nadie parece advertir. Te encoges más, intentas ocultar tus sandalias de goma, tragas saliva. No quieres subir.
Porque piensas que las escaleras son la vida, y unas mecánicas podrían convertirse en una vida acelerada.
No lo aguantas.
Acaricias la baranda de hierro, te hinchas de valor y subes las escaleras, mirando hacia la derecha, mirando las últimas obras teatrales, una cantante perdiendo su dignidad enseñando una botella de aceite de marca blanca -cosas de la crisis- y un anuncio para entrar al Institut del Teatre, donde está uno de tus amigos más queridos. No lo niegues.
Yo lo sé, tú lo sabes. Y no es tan difícil de admitir.
Cuando te encuentras justo al lado del mural, respiras hondo, y deseas ir hacia la línea 2 para acabar con la tortura. No son las escaleras mecánicas lo que acongoja hoy.
—Todo seguirá adelante.
La cafetería huele a café, horchata y granizados. Afuera, una pandilla de adolescentes empieza a tirar los primeros petardos del año, asustando genuinamente a cualquiera que pase por su lado.
Remueves el cubano sin fijarte apenas, volteando la bola de helado de chocolate que flota misteriosamente. Al fondo, la Sagrada Familia parece jugar con las luces del sol que empieza a caer.
—Venderemos su casa. Al fin y al cabo, está en un buen lugar. Todo ya está bien.
Grítale. Grítale que se equivoca.
Reprime las ganas de llorar. Esta no es una de esas escenas melodramáticas que tanto te encantan, en esas obras trágicas en las que al final todo el mundo muere. Es la vida real, querida, y aquí desearías morir, pero aún no...
Querías lo más sencillo. A tu hermano le han entrado ganas de vomitar al ver toda la maldita parafernalia. La mujer, sonriente, sentada en una de las sillas donde ella se sentaba, te ha hecho sentir tanta repulsa que has tenido ganas de matarla, no importaba cómo. Odias todos esos trabajos lúgubres, todos esos «pasará a mejor vida».
¿Y usted qué sabe?
—Cecilia, ¿ya puedo ir a Collserola?
—No —contestas secamente a tu interlocutora; no has encontrado otra manera de expresar tu desolación—. Todavía tenemos que ir a Sancho de Ávila a hacer algunas gestiones. Ya te llamaré.
—De acuerdo.
Tu amiga pasa a describir lo que le pasó con su hijo de cinco años el otro día, cuando le soltó aquella verdad. En el fondo está preocupada por ti. ¿Has hecho algo productivo hoy? No mucho, te admites, y sientes unas ganas de darte de baja por unos días y estar estirada en tu cama de matrimonio, dejando pasar el tiempo y las lágrimas.
No quieres subir hasta allá arriba. Odias tener que escoger las flores, las canciones que tocarán con violín, el atuendo que llevará. Odias los ataúdes. Querrás hacer volar sus cenizas por las montañas de tu infancia.
Quieres ponerte de luto, como en los viejos tiempos, cuando ella se quedó viuda y os tenía a ti y a tu hermano, un par de críos que todavía se comían los mocos. Pero te mirarán de arriba abajo ahora y te llamarán gótica, y por eso la única señal será tu cara demacrada y tus zapatos de ejecutiva agresiva.
Cecilia, te das lástima.
Te das lástima.
Das lástima.
Lástima.
06 junio 2009
Sopa de Cabra - Camins

Hace mucho que no escribo nada en el blog. Mis disculpas, y lo siento. He estado demasiado tiempo escribiendo y haciendo chorradas, pero supongo que la cosa se tranquilizará... ¿o ya lo está?
Porque ya estoy de vacaciones, las vacas.
Dentro de nada tengo que preparar las cosas para París. Emma, Jonathan, Mar, Andrés, Nereas (Luray & Ladynere), Marta... adivinad dónde voy a escribir mi diario de viaje. Es extraño, pero mira, así puedo aprovechar la libreta, y leer lo que vivimos esos cuatro días increíbles de julio. Eso también me hace recordar el maravilloso deseo de ir a ciertas tierras «mágicas», y que algún día cumpliré.
Hoy, lectores, no voy a meteros en la cabeza el rollo de siempre. Hoy me centraré en mi aspecto como escritora (amateur), y me centraré en algo que no había hecho antes mucho, porque soy una persona testaruda y muchas veces me centro demasiado.
Los personajes.
He leído mucho sobre cómo hacer un personaje. Por supuesto, yo no elegiré nunca el sistema frío y metódico del señor Follett, que según unas normas suyas hace andar unos personajes por la vida, y que una protagonista como mujer siempre es más atractivo.
Mirarlo incluso de esa manera me da repelús. Otros añaden detalles de su personaje: dónde vive, quiénes son sus padres, si tiene hermanos, cuántas cosas tienen en el cuerpo. Antes llenaba ese cuestionario, pero ahora no. Simplemente, he descubierto que un personaje es mucho más «sabroso» si no se sabe todo de él, si dejas deliberadamente algunas partes ocultas. Pondré un ejemplo con su explicación, que quizás haga reír a algunos. Reíd, si queréis, que no me importará, porque al fin y al cabo es una cosa mía.
Mi madre tiene algunas manías, y yo he heredado algunas de ellas. Ella vivió la posguerra (de la Guerra Civil Española, se entiende) de niña en un barrio casi incomunicado, de inmigrantes de Andalucía y Extremadura, y por eso la vida era dura. El agua no llegaba a todas partes, y muchas familias construían su propia casa, como hizo mi abuelo materno. Su familia era numerosa y medianamente pobre, pero honrada. Como consecuencia de todo ello, los pequeños placeres como un yogur sólo podían ser posibles una vez al mes. Ella iba con su hermano pequeño, y juntos compraban uno. Imaginad cómo lo debían disfrutar que mi madre acababa pasando el dedo por el cristal.
Ya sabéis qué manía he pillado de ella. Pobre del que se case conmigo, bromea siempre cierto actor que me cae fantásticamente. ¿Podrá aguantar la persona que se case o que esté conmigo todas mis pequeñas manías? Ni idea.
Volvamos a los personajes. Probablemente piense que un simple detalle como el que un personaje degusta el yogur hasta el final sea poco relevante... hasta que te das cuenta de que fue por imitación, porque quería a la persona que lo hacía originalmente, porque quizás piense que ése sea uno de sus pequeños placeres de la vida. (A ver si puedo recoger cierto vídeo de una parte de Amélie, cuando ella hunde la mano en las legumbres, o casca el caramelo de la crema catalana).
Recuerdo que puse un pequeño detalle de esos en un personaje, en Andrei, como su alergia a las fresas y su disgusto al ver cómo disfrutaba su mejor amigo con ellas. Lo que quiero decir es que esa sea una de las razones porque escribo, en el subapartado de los personajes, porque inconscientemente pienso que así salen más reales.
No quiero personajes reflejados, Mary Sues. Lo siento por todas las chicas con carácter que me han salido, aunque en mi modesta opinión, Fantasma y Eliza (relevantes y débiles) salieron un poco infladas. Irreales. Los chicos... puf. Hay algo parecido. Pero aunque Laín tenga un aspecto familiar a Andrei, los dos se parecen a un huevo a una castaña (XD). Y pensando en el de Pesadilla... es extraño.
No utilizo mucho la primera persona. Se me hace raro. Me da la sensación de que el personaje esté más cercano... y eso me asusta. Marcos, el primer personaje-narrador, era distinto al narrador que estoy usando ahora. Éste no le habla a alguien en una conversación extraña, simplemente refleja sus pensamientos. El de Pesadilla (no, aún no tiene nombre, y tengo una discusión interna) está más “clavadito” en mí.
Luray dice que un personaje no tiene vida hasta que le pones un nombre. No he podido ponerle nombre al chico, a Él. Aún. A saber porqué será. También tengo prohibiciones de nombres, conscientemente. No llamaré a ningún personaje Berta, ni Joel, ni Etel, ni Pablo, por poner algunos ejemplos. Y el nombre de Rocío es intocable. Si alguna vez escribo sobre un personaje que se llame Rocío, significará una cosa, y muy importante.
Ese personaje será una parte de mí porque será una caricatura mía.
Y por último, quiero dejar una serie de reflexiones acerca de porqué me salen los personajes. Muchas veces es por oír su nombre. Otras, porque relaciono sus imágenes, y pienso en alguien, y ése alguien se convierte en alguien tangible dentro de mi mundillo de personajes. Las más importantes, sin embargo, son aquellas en las que alguien sale sin querer en mis sueños.
Si alguna vez lo recuerdo, asumo que será un personaje más. Me pasó con Nuria (casi nadie sabe de ella, y tampoco tengo ganas de alargarme), con Lerden (a éste sí que lo echo de menos), con Kazem, con Andrei, con Eanise (qué recuerdos me trae, la escena en que aparece ella como elemento principal, y que nunca escribí ^^... jous), con Laín (con Johae no; Johae salió de Albert Casals y su pelo azul -.-'), con “Helena” (algún día, cuando tenga documentación correcta y extensa, hablaré de ella), con Josep, Daniel... y con los dos de los que estoy escribiendo. Y casi todo lo que salen son escenas finales. La escena de Andrei, la que soñé, era la última. La de “Helena” era la primera:
Una chica corre con la moto. No lleva casco, su cabello negro se desparrama por el viento, sus ojos verdes brillan. Recorre las carreteras de su isla con rapidez. No olvida que ha huido de casa, que sus padres la perseguirán, y la policía también. Recuerda a sus compañeros de Londres, a Yukio y sus súplicas inútiles. No estaba enamorada de él, y él lo sabía.
Y se destrozaron más.
Se para. Ha visto el olivo por el que siempre pasaba con coche. Está raquítico, enfermizo, a punto de morir. Deja la moto y se deja caer entre las raíces. Mira el cielo, y piensa si alguna vez alguien se ha sentado allí.
Y le entran ganas de saber quién era ese quién, en esa isla griega...
A pesar que la soñé hace mucho tiempo, y luego la modifiqué, no la he olvidado... aunque hay que recordar que muchas veces los sueños más extraños se acabaron modificando en una historia.
En fin, esto se ha acabado.
Au revoir, mes petites élèves (c’est une blague... :P). Nos vemos dentro de dos semanas, con fondo de título nuevo ^____^
C/Misvan (no, no es calle Misvan... aunque molaría *-*).
P.D.: VOY a tener mono de libros de Charlaine Harris. Arg. ¿Por qué he tenido que leerme los malditos nueve libros casi de golpe? ¡Esto va a ser peor que la tortura con Danza de Dragones! >.<
P.D.2: Quiero... un Eric. Nah, es coña. Pero no estaría mal...
P.D.3: Cuando vuelva, releeré Un hombre encantador. Efectivamente, me ha encantado... ¡es que era adictivo, el libro de las narices! >///<
No és senzill saber cap a on has de marxar
pren la direcció del teu cor
Mai no és massa tard per tornar a començar
per sortir a buscar el teu tresor
pren la direcció del teu cor
Mai no és massa tard per tornar a començar
per sortir a buscar el teu tresor
10 mayo 2009
My Bloody Valentine - To here knows when

(La siguiente entrada tendrá canción especial. Lo siento, lectores, tendréis que esperar para la canción en castellano/en catalán una semanita ;P).
Esta semana (y la anterior, también, ya que no colgué absolutamente nada) ha sido de locos. En el puente me aburrí y también fui a comer el jueves al Udon (un restaurante japonés de la calle Tallers), y aprendí a usar los palillos o hashi. Dada mi usual torpeza, eso fue una proeza (ja, ja, he hecho una rima... y fácil, además. Qué mala que soy).
Cuando empezó la semana ya empecé a hacer unos exámenes que dejaré de tener a finales de mes, cuando termine el curso en mi instituto. Este año hay una semana menos dadas las obras, así que oficialmente las notas de 4rto, sin suficiencias ni recuperaciones, son la última semana de mayo. Tenían que confirmarlo, y el miércoles se confirmó, calendario para los padres inclusive.
En la clase de inglés vino un profesor sustituto, llamado Rubén. Fue una especie de paraíso no tener a Gina durante una semana. Tenía cierto tono sarcástico, y eso me gustó XD. Y en Castellano me dijeron, el viernes (o el jueves, la leve fiebre me lo impide decir), que saqué la nota más alta de la clase, un 9,5 sobre 10. Y estudiando más bien poco (¿hora y media antes del examen, o menos, quizás?). Y en el examen de sociales lo hice casi todo. Me dolió la muñeca el resto del día. Jus.
Está claro que en Bachillerato hincaré los codos.
Ah, y el lunes me voy casi todo el día de excursión a hacer deporte a la UB, a los campos de deportes que hay en la Diagonal con el insti. Yupi. No, no estoy muy contenta, porque soy un pato andante, y discúlpenme los patos.
Sobre la poca vida social que tengo (si no, no tengo)...
Perdidos es una de las mejores series que he visto en mi vida. Se va a convertir en una tradición eso de espachurrarse los domingos por la tarde, con el subtitulado en español y en VOS, acurrucada en el sofá, o en la silla de ordenador de la habitación, viéndolo todo como si de una película se tratara, pero mil veces mejor.
El jueves fui a una exposición de la madre de mi alumna, en la Sala Parés. No supe qué hacer, porque no entiendo ése tipo de arte. Hice un montón de fotos, eso sí, y justo antes comí con la madre de P. churros, un Cacaolat y un trozo de pastel de manzana que estaba riquísimo. Y el viernes fui a ver Star Trek. Zachary Quinto ES buenísimo haciendo de Spock. Es... dios. Quiero un Zachary en mi casa *___* (parezco una fan XD). Y la película estuvo bien, muy bien, aunque tampoco tiene una maravilla de guión. Lo que más me gustó fue que los acontecimientos no eran pesados, y que no era un aburrimiento como la película que se me ha hecho más larga en la vida: Excalibur. Justo después fui a cenar a un restaurante de bocatas, con cierto descuento, y luego bajé con paso rápido la avenida Diagonal (mira que llevar tejanos piratas a la una y media de la noche...).
Y justo después miré la carpeta del pen drive, abrí un archivo comprimido y me puse a leer una traducción e-book de Bestial, de Alex Flynn. La novela me ha encantado, como en su momento me gustó Crepúsculo (en pasado, señoras y señores), pero ésta tiene algo diferente, porque principalmente el personaje que es perfecto físicamente es un estúpido vanidoso superficial que insulta a cualquiera que sea feo. Vamos, que tiene defectos. Y sí, aunque sea la versión moderna de la Bella y la Bestia, hay cosas que cambian. La Bella (que se llama Linda, o Lindy), odia a Kyle (el protagonista, que luego se hace llamar Adrian por razones de spoiler) porque la ha secuestrado (en realidad no es así, pero es mejor que la leáis vosotros para sacar vuestras propias conclusiones ^^). Y Adrian... me encanta. Sobre todo cuando habla en el chat.
Explico: hay un chat de seres sobrenaturales que quieren transformarse o que están transformados. Está la Ranita, la DamaSilenciosa, el señor Anderson (que es el que lleva todo eso), la BestiaNYC (él) y el ChicoOso (que me pregunto yo cuál es su leyenda; ¿alguien sabe la historia de un chico transformado en oso y que con una chica mata un malvado duende?). Pobre DamaSilenciosa. Lloré cuando anuncia su decisión, pero me pareció obvio... porque ella pertenecía a un cuento muy triste.
Me pareció muy bueno el recurso estilístico del chat, sobre todo porque nos hace ver que Kyle/Adrian no está solo. ¿Traducirán los de Versátil Ediciones, que se han llevado la palma de la traducción en español, el chat de una manera que se entienda pero que se note que sea un chat?
Ya se verá.
(Dejé un comentario ayer en la web de la autora. A ver si me lo publican, a pesar de mi pésimo inglés).
Sobre mis historias...
Me siento totalmente incapaz de empezar Guerra de cenizas. ¿Por qué? Bueno, hay diversas razones. La primera, la desesperación al ver que habrá una persona que tratará el mismo tema en el mismo premio. La segunda, que no tengo suficiente información. Y la tercera y más importante, que me veo incapaz de empezarla, porque hay historias que tengo que desarrollar durante mucho tiempo para poder escribirlas.
Creo que La sonrisa del dragón se quedará de Apéndice de las Crónicas de las Tierras Difusas. Tengo que decidirlo.
La semana pasada escribí algo muy raro. Eran fragmentos de pesadillas, de una chica, y dije ¿por qué no? Pensé en las pesadillas tanto como pude (todavía sigo pensándola) y al final escribí Uno (el capítulo uno, para entendernos). Y la llamé Pesadilla, por razones obvias, aunque el título no acaba de convencerme. La historia trata un futuro no tan lejano, narrada por un hombre cuya vida casi se desconoce, y a través de él intentaré explicar su “cruce” con una extraña mujer casi muchacha.
Como ha leído mi primera lectora-probeta, casi no se dice nada. Bueno, aún me quedan 172 páginas y 12 capítulos para explicarlo ^^. Por cierto, que será ciencia-ficción medio explorada. Mis lectores antiguos (los lectores de la desaparecida ReadMania) sabrán que lo único que he escrito de sci-fi es El estribillo, o The Refrain. Este, creo, es otro tipo de ciencia-ficción, y no tan apocalíptica... no tanto. Ah, y una curiosidad: el narrador-protagonista habla y se dirige a alguien. ¿Será al lector, o a otra persona? Misterio...
Ahora sabéis porqué he puesto a My Bloody Valentine y una canción de su CD Loveless, porque es la banda sonora principal de la historia.
Primera parte del mensaje extra-bloguero: si me viene o alguien está en el foro de LGG actualmente: estoy leyendo FairyDust de Nesika (aunque tengo que mirar los siguientes fragmentos), Abriendo Caminos de Elendin (me encantó el fanfic David/Laura *__*), Matar a un dios de {Jorge} (una de las mejores historias actuales del foro, lo juro) y Alquitrán de Aiko (no creo que cierto personaje mío se llevara bien con Tom XD). Leedlas, que sus autores se lo merecen (¡hum!). También quiero leer algo de PîCäRä (si esa persona con aire agradable de la que quiero leer alguna historia suya lee esto, puede enviarme algo por e-mail). Ah, y puedo hacer de crítica a tiempo parcial (a partir de junio), si hay alguna historia por ahí que merezca que la critique (como hice con el principio de una historia de Marytta llamada El Carnaval de las Miradas).
Y echo de menos a algunas personas, y a sus historias. Ellos ya saben quiénes son. Nere, te apoyaré cuando hagas tu editorial incondicionalmente, como ya te dije en su momento ^^.
Segunda parte del mensaje extra-bloguero: ¿Alguien que no sea de Barcelona va a venir al Salón del Cómic, a finales de mes? Intento quedar, pero siempre se me olvida. Pero este año tengo que ir... porque Harry Potra, el fanzine y cómic de Harry Potter en catalán, se acaba. Qué pena. ¿Sobrarán camisetas del Senyor Gat del Salón del Manga?
Mensaje bloguero: Es curioso ver que hay gente que ve este blog desde sitios como Miami, Venezuela, París y desde muuuchos pueblos o ciudades de España. Miro el mapa y me sorprendo, sobre todo porque mi país está lleno de estrellitas rojas. Guau.
Desde un ordenador de un ciber de Barcelona, gracias, lectores que aguantáis mis biblias (porque lo son). Si queréis, decidme cómo encontrasteis el blog, porque seguro que habrá algún caso curioso...
Un beso.
Because that way
You touch her too
Turn
Your head
Come back again
To here knows when
24 abril 2009
Radiohead - Street Spirit

Relato, para vosotros ^^. Para leerlo bien, empezad todas las frases con...
Una calle
Está cerrada al paso de los vehículos. Un vecino malhumorado, con una moto de gran cilindrada que quiere utilizar para hacer quejar incluso al prójimo, da media vuelta gruñendo al saber que no puede cruzar por su calle.Está dominada por los niños. Es domingo, hace sol, y ellos han sacado sus juguetes, patinetes y bicicletas, y han invadido las aceras riendo y jugando. Al principio una niña pequeña hace piruetas con sus patines en cuatro, tres hermanos juegan al un dos tres pica pared, y más allá se ha organizado un torneo improvisado de fútbol.
Tiene casi todas las persianas bajadas, exceptuando una puerta, donde hay un anciano que añora los tiempos que han pasado. Tiene la puerta abierta del todo; a veces los niños entran, disculpándose porque se les cuela la pelota. No se queja como sus compañeros del centro de día, que siempre quieren que los chiquillos estén bien lejos de ellos. ¿Es que ellos nunca han sido niños?
Ve cómo los pájaros se posan en las ramas de los árboles del amor que plantó el ayuntamiento hace tan poco tiempo que ni sus flores se han dignado a aparecer. Cantan ajenos al murmullo de abajo, y miran el cielo de color zafiro que se ha formado encima de sus cuerpos, donde no hay nubes, donde el sol es una sombra que está de espaldas, dirigido hacia el mar que no se ve.
Está casi vacía de adultos, que se han sentado en los cuatro bancos que hay, acompañando a sus pequeños o mirándolos de lejos. Una de ellos reprime a su marido, que estaba a punto de encender un cigarrillo. A su lado, el más anciano de todos ellos lee con parsimonia el periódico de turno, mirando de reojo cada dos páginas a su pequeña hijita, que ha sido de las pocas chicas que se ha atrevido a jugar a fútbol.
Tiene a dos o tres adolescentes abajo del todo. El resto están arriba, en los edificios, solitarios, delante de pantallas que les ofrecen mundos que ya no tienen, que no les permiten atravesar, en los que desean encadenarse. Uno llora, desesperado, mira la pantalla y lo desconecta todo de cuajo. Quiere gritar, sólo solloza de dolor, y su grito se escucha tenuemente.
Ve cómo, horas más tarde, el chico tira el módem por la ventana y cae limpiamente a la papelera.
Escucha la melodía profunda de un piano, la voz cantarina de la pianista, y siente cómo todo se inunda de una canción melancólica que acompaña a los niños, que hace soñar a los padres, que hace llorar al anciano, que hace pensar al chico del módem, el hikikomori medio convertido ya.
Nota centenares de dedos en su piel de piedra, cemento y petróleo. Zapatos, zapatillas, sandalias de todo tipo. Es como si las hormiguitas hubiesen crecido y le hicieran cosquillas. Sus dedos terminan al fondo, donde todo termina abruptamente bajo otro edificio, donde justo después de oír el timbre los niños se agolpan, pidiendo azúcar en forma de chuches.
Una calle lo siente todo bajo sus pies.

Una calle by Claudia Fontana Santoyo is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 España License.
18 abril 2009
Girl Talk - Like This

Para los interesados: sí, he leído Alas negras. Y en cierto modo me ha decepcionado. Al principio Ahriel mantenía ese espíritu combativo, pero poco a poco va perdiendo, y perdiendo... Y los únicos que me ha gustado han sido Cosa y Zor, porque he sentido que había demasiadas batallas y demasiadas huidas. No me lo voy a comprar, desde luego. Me quedo con Alas de fuego.
Esta tarde he ido a la FNAC, a distraerme (y a leer la novela de arriba). Cuánta gente había. Y mientras tanto pensaba en una cosa que vi ayer, después de V de Vendetta. Era un documental sobre los límites de los derechos del autor, del copyright, y ahí vi por primera vez porqué se creó el Creative Commons. Y a los que crean que es una especie de registro de autor, se equivocan un poco, porque si tú dices que, diciendo tu nombre y tu autoría, sin utilizarlo para lucrarme, lo podría colgar aquí, o dárselo a mis amigos (eso sería esto). La verdad es que el manifesto me pareció interesante y cierto. A una mujer divorciada, con dos niños, la querían multar por descargarse 24 canciones, y el resultado era de cientos de miles de dólares. Inconcebible. Esto en España no es tan bestia... pero te quedas flipando al saber que son pocos los que dominan todo el mundo de la música. Si queréis más, mirad aquí (si no sabéis catalán, lo siento por vosotros... intentadlo traducir por el Google, a ver qué tal os va XDD).
Pensaba también en que, si algún día hago alguna obra de teatro (en un futuro muy, muy lejano), la dejaré al alcance de todos. Que cualquiera la pueda coger y representarla sin problemas. Sí, suena un tanto utópico, pero... ¿por qué no? Mientras se dijera que la autora soy yo, ya me bastaría. No querría ni dinero ni nada, sólo que todo el mundo la conociera, y punto.
Aparte de eso, he empezado la novela número 2 en forma de guión/esbozo. De momento no voy a entrar en ella, ni a poner demasiados detalles, sólo me voy a dedicar a dibujar las escenas y los capítulos (espero que casi todos los nombres sean originales... ^^). Por cierto, el 10 de septiembre quitaré toda referencia posible por cierto concurso, para que no se encuentre absolutamente nada en Internet, o al menos tan poco como se pueda.
Hay tres narradores, y uno más, externo, que se dedica a mirar la escena desde fuera en un sólo capítulo. Supongo que cada uno de ellos tendrá una letra diferente... ya se verá. Es decir: ya lo veré.
No hay mucho más que contar. He escogido ya, para guiarse un poco los del insti, las asignaturas de modalidad de Bachillerato. Latín, Griego e Historia Contemporánea. De optativas me gustaría hacer Comentario de texto (obligatoria en las lenguas en las PAU) y Mitos y literatura (¿he comentado que lo me gusta, más allá de la literatura y la historia, es la mitología?).
Y tengo que escribir el PR, pero no tengo ganas. Ains... >.<
De momento, esta semana, ya está. Quizás mañana añada algo más.
12 abril 2009
Barry Manilow - Mandy

Bueno, hoy a la madrugada he acabado.
Y he tenido cierta pena, pero en fin...
He aquí una conversación imaginaria.
Laín: Claudia... Has terminado.
Mis: Sí, Laincito. He terminado. Y me da muchísima pena, en serio, pero... todas las historias acaban, y ninguna de ellas bien, y lo digo porque todos mueren (excepto si son vampiros, o zombis, o...).
Laín: Ya veo -_-'. Pues mira, creo que has dado pistas de la siguiente historia.
Mis: Bueno, la siguiente que tú piensas no es mi siguiente.
Laín: ¿Y por qué no, so tonta?
Mis: ¡Tengo inquietudes, listillo! ¬¬ Me están esperando para que me documente ya... me temo que contigo, con tus hijos y con tus compañeros, he acabado. Y la siguiente historia de las Tierras Difusas será vuestra precuela, y si la publico, la secuela para muchos será ésta.
Laín: Pues qué pena. Mira, yo quería despedirme, porque no sé si nos volveremos a ver. Sé que has puesto un tanto de Mary-Sue en mí, y que lo admites a regañadientes, como yo haría. Sé que has intentado seguir conmigo tanto como has podido.
Mis: Y te he llevado hasta una de tus últimas visiones, la última de la historia.
Laín: Sí. Me tengo que ir ya, aunque no lo admitas, aunque pienses que no has acabado (y aún te queda por corregir, y pulir, y corregir... :P). No me gustan las despedidas, pero... el hecho que hayas puesto la carpeta de La sonrisa del dragón en Acabadas (carpeta de historias acabadas, con sólo tres carpetas en su interior, una por historia) significa mucho.
Mis: ¿Qué quieres decir con esto, señoritingo?
Laín: Con esto quiere decir que hay muchas posibilidades de que no vuelva. Como Andrei, como Rena. No has puesto Fin, pero ya hay Fin.
Mis: Jo. Son las tres de la mañana pero tengo poco sueño. Y estoy triste, porque... porque no te veré más... sniiiif ;____; Mi niñito...
Laín: Venga, no llores.
Mis: ¡MI PERSONAJITO/HIJITO! T_______T
*Mis/Claudia se abalanza invisiblemente sobre Laín, que intenta apartarse*.
Mis: Desde agosto... sniiiif... con vosotros...
Laín: Sosiégate, te lo ruego ó.ò. ¡Piensa en la Gran Ciudad! ¡En J.!
Mis: Vale, vale. Ammmm.... Pensarenelfuturoyenelpresente, noenelpasado...
*Mis/Claudia se calma*.
Mis: B-bueno... me siento un poco desolada, pero seguro que se me pasará.
Laín: Ya verás como sí. Tienes mi edad, y aún tienes mucha vida por vivir. Esta es la despedida, ya. Mucha suerte en todo.
Mis: Lo mismo digo. Vivirás con cariño, guapo, porque he acabado tu historia, y se ha cerrado otra etapa de mi vida.
Laín: Ya veo ^^. Bueno, adiós.
Mis: O, como decía Haanse, Anie proent.
Laín: Anie proent.
*Mis/Claudia y Laín se dan un último abrazo. El príncipe se gira, y se dirige hacia la puerta de Personajes Queridísimos Porque Son de Historias Acabadas. Dice adiós con la mano, y entra, donde Denhiarel y Jorge le invitan a zumo de naranja, donde Andrei, Núria, Eloy, Aurora y Rena lo abrazan, diciéndole “Bienvenido al Club”*.
Ayer volví a encontrar los manuscritos de mis primeras historias. Está claro que he pillado influencias, y quizás la más marcada sea la de Laura Gallego, y más secundariamente la de Jordi Sierra y Fabra. Están en una libreta de Kukusumushu, la de las vacas y toros en el veraniego, y cuando vuelvo a leerlas, me da pena, pero les tengo cariño, porque son mis primeras historias, y extrañamente están escritas en catalán.
Pero en castellano tengo más léxico.
Extraño, pero cierto.
Morning, just another day
Happy people pass my way
Looking in their eyes
I see a memory
I never realized
you made me so happy, oh Mandy
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